
Momento de detenerse y relajarse...
Si logro reducirte a una mínima ilusión, a un recuerdo mediocre, a un poema sin adjetivos, habré ganado un poco de libertad y sosiego, porque, así, cuando respire, no me parecerá que en mis pulmones abocas tu oxígeno, ni que en mi corazón la sangre es mía, pero tú provocas el latido.